Inflación en Estados Unidos
Estados Unidos mide su inflación con dos índices distintos y persigue su objetivo con el único banco central del mundo que tiene un doble mandato legal. Como el dólar es la moneda de reserva internacional, lo que decide la Reserva Federal no se queda en Estados Unidos: se exporta al resto del planeta.
Dos índices, dos historias: CPI y PCE
El CPI (Consumer Price Index) lo publica mensualmente la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS). Es el dato que abre los informativos, el que se usa para ajustar contratos y el equivalente estadounidense del IPC. Tiene varias versiones: el CPI-U cubre a los consumidores urbanos y es el titular; el CPI-W, referido a los asalariados urbanos, es el que se emplea para revalorizar las prestaciones de la Seguridad Social; y el chained CPI incorpora mejor la sustitución entre productos cuando cambian los precios relativos.
El PCE (Personal Consumption Expenditures price index) lo elabora la Oficina de Análisis Económico (BEA) a partir de las cuentas nacionales. Es el que la Reserva Federal utiliza para definir su objetivo del 2 %. Tres diferencias explican por qué suele arrojar cifras algo inferiores al CPI:
- Ponderaciones dinámicas. El PCE actualiza los pesos de cada bien con más frecuencia, recogiendo cómo los hogares sustituyen productos que se encarecen por otros más baratos.
- Alcance más amplio. Incluye gasto realizado en nombre de los hogares —de forma destacada, la sanidad pagada por seguros y programas públicos—, mientras que el CPI solo recoge el desembolso directo del consumidor.
- Tratamiento de la vivienda. El coste de la vivienda ocupada por su propietario pesa considerablemente más en el CPI, lo que hace a este índice más sensible al ciclo inmobiliario.
Ambos publican versiones "core" que excluyen alimentos y energía; el core PCE es la medida de inflación subyacente más citada en las decisiones de política monetaria estadounidense.
La Reserva Federal y el doble mandato
La Fed no persigue solo la estabilidad de precios. Una reforma de la Federal Reserve Act en 1977 le fijó por ley el llamado doble mandato: máximo empleo y precios estables (a lo que se añade la moderación de los tipos de interés a largo plazo). Es una diferencia sustancial frente al BCE, cuyo objetivo primario es exclusivamente la estabilidad de precios, y explica por qué la Fed pondera explícitamente el coste en empleo de sus decisiones.
Las decisiones las toma el FOMC, que se reúne ocho veces al año, y su instrumento es el rango objetivo del tipo de los fondos federales. En 2012 la Fed cuantificó por primera vez su objetivo de inflación en el 2 % medido por el PCE, y en 2020 adoptó un enfoque de objetivo promedio flexible que le permite tolerar temporalmente inflación algo superior al 2 % tras periodos en que ha estado por debajo.
La Gran Inflación y la era Volcker
El episodio que define la política monetaria estadounidense moderna va de mediados de los sesenta a comienzos de los ochenta y se conoce como la Gran Inflación. El gasto simultáneo en la guerra de Vietnam y en los programas sociales, el fin de la convertibilidad del dólar en oro en 1971, los dos choques del petróleo y una Reserva Federal que subestimó la persistencia del problema llevaron la inflación a máximos cercanos al 15 % interanual a comienzos de 1980, con desempleo alto al mismo tiempo: estanflación de manual.
Paul Volcker, presidente de la Fed desde 1979, cambió el enfoque operativo y llevó los tipos a niveles próximos al 20 % en 1981. La inflación cayó a un solo dígito en pocos años; el coste fue una recesión severa con un desempleo que superó el 10 %. El relato completo está en la crisis de los años 70. Lo que siguió —dos décadas de inflación baja y ciclos suaves conocidas como la Gran Moderación— consolidó la doctrina que se aplica hoy: la credibilidad antiinflacionista vale más que cualquier instrumento, y recuperarla cuesta mucho más que conservarla.
Por qué la Fed te afecta aunque no vivas en Estados Unidos
- El dólar es la moneda de reserva. Cuando la Fed sube tipos, el capital global se desplaza hacia el dólar, que se aprecia. Para el resto de países, eso significa importaciones más caras e inflación importada.
- Las materias primas cotizan en dólares. Petróleo, cereales y metales se encarecen en moneda local cuando el dólar se fortalece, aunque su precio en dólares no se mueva.
- Buena parte de la deuda mundial está en dólares. Gobiernos y empresas de países emergentes que se financiaron en divisa ven crecer su carga de deuda cuando el dólar sube y los tipos estadounidenses aumentan.
Por eso los bancos centrales de medio mundo siguen las reuniones del FOMC con tanta atención como las de su propia institución.
Rasgos propios de la inflación estadounidense
Tres particularidades conviene tener presentes al leer los datos. La vivienda pesa mucho en el CPI y se mide con el alquiler equivalente al propietario, un componente que reacciona con retraso al mercado inmobiliario real e introduce inercia en el índice. La sanidad, mayoritariamente privada, se trata de forma muy distinta en el CPI y en el PCE. Y la gasolina soporta una carga fiscal comparativamente baja, de modo que el precio del crudo se traslada al surtidor —y al índice— más directamente que en Europa, donde los impuestos amortiguan el movimiento. Es una de las razones de las divergencias con la inflación de la zona euro.