Inflación y ahorro

El dinero parado no es un activo neutral: con inflación, pierde valor todos los días de forma silenciosa. Defender el ahorro consiste en entender la rentabilidad real —lo que queda después de precios e impuestos— y en organizar el dinero según el plazo en que se va a necesitar.

La rentabilidad real, no la nominal

Un depósito que renta un 2 % con una inflación del 4 % no gana un 2 %: pierde aproximadamente un 2 % de poder adquisitivo. La cifra que importa es la rentabilidad real, y su versión completa incluye también la fiscalidad, porque los impuestos se pagan sobre el rendimiento nominal.

La cuenta completa

Rentabilidad real neta ≈ (rentabilidad nominal × (1 − tipo impositivo)) − inflación

Con un 3 % nominal, una tributación del 19 % sobre el rendimiento y una inflación del 3 %, el resultado real es de aproximadamente −0,6 %. Se paga impuesto sobre una ganancia que, en poder de compra, no existe. Es una de las razones por las que la inflación funciona como un impuesto implícito sobre el ahorro, tal como se detalla en consecuencias de la inflación.

Qué le pasa a cada tipo de ahorro

Dónde está el dineroComportamiento frente a la inflación
EfectivoPérdida directa e íntegra: rentabilidad nominal cero.
Cuenta corriente sin remunerarIgual que el efectivo. Es donde más dinero se erosiona por inercia.
Depósitos y cuentas remuneradasDepende del tipo ofrecido; suelen reaccionar con retraso a las subidas de tipos de interés.
Letras y bonos a tipo fijoProtegen si se compran con la inflación ya descontada; sufren si la inflación sorprende al alza.
Bonos indexados a la inflaciónDiseñados exactamente para esto: el principal o el cupón se ajustan con el índice de precios.
Renta variableA largo plazo tiende a acompañar a los precios, porque las empresas repercuten costes; a corto plazo, muy volátil y sensible a las subidas de tipos.
InmueblesActivo real, con alquileres a menudo indexados; pero ilíquido, con costes de mantenimiento e impuestos, y muy sensible a los tipos hipotecarios.
Oro y materias primasReputación de refugio, comportamiento históricamente irregular; no generan rentas.

La comparación detallada de estas alternativas está en cómo protegerse de la inflación.

Los bonos indexados, en una idea

Son el único instrumento cuya protección frente a la inflación es contractual y no estadística. El emisor —normalmente un Tesoro público— ajusta el principal del bono conforme evoluciona un índice de precios oficial, de forma que el inversor recibe una rentabilidad real conocida de antemano. Existen en Estados Unidos (los TIPS), en Francia, en Alemania, en Italia, en España y en varios países latinoamericanos; en Chile, la indexación mediante la unidad de fomento está tan extendida que buena parte de la deuda y de los créditos hipotecarios se denomina directamente en unidades indexadas.

Su contrapartida: si la inflación finalmente es más baja de lo que el mercado descontaba, un bono nominal habría rendido más. Comprar protección contra la inflación no es gratis; su precio es precisamente la diferencia de rentabilidad entre un bono nominal y uno indexado al mismo plazo, que es también la medida de mercado de las expectativas de inflación.

Una forma sensata de organizarlo: por plazos

Más que buscar "el activo que gana a la inflación", suele funcionar mejor asignar cada euro al plazo en que se va a necesitar:

Tres errores frecuentes

Dejarlo todo en la cuenta corriente por inercia: es la decisión más común y la más costosa en poder adquisitivo. Reaccionar tarde y en bloque, moviendo el ahorro justo cuando el episodio inflacionista ya está descontado en los precios de los activos. Y confundir volatilidad con riesgo: para un objetivo a veinte años, el riesgo relevante no es que el valor fluctúe, sino que el poder de compra se evapore. Comprueba el efecto acumulado con la calculadora de inflación: al 3 % anual, el dinero pierde aproximadamente una cuarta parte de su valor en una década.

Este contenido es educativo y no constituye asesoramiento financiero.

Sigue leyendo